1 Habló Jehová a Moisés, diciendo: 2 Mira, yo he llamado por nombre a
Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá; 3 y lo he llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría y en
inteligencia, en ciencia y en todo arte, 4 para inventar diseños, para trabajar
en oro, en plata y en bronce, 5 y en artificio de piedras para
engastarlas, y en artificio de madera; para trabajar en toda clase de labor.
6 Y he aquí que yo he puesto con él a Aholiab hijo de
Ahisamac, de la tribu de Dan; y he puesto sabiduría en el ánimo de todo sabio
de corazón, para que hagan todo lo que te he mandado; 7 el tabernáculo de reunión, el arca
del testimonio, el propiciatorio que está sobre ella, y todos los utensilios
del tabernáculo, 8 la mesa y sus utensilios, el
candelero limpio y todos sus utensilios, el altar del incienso, 9 el altar del holocausto y todos sus utensilios, la fuente y
su base, 10 los vestidos del servicio, las vestiduras santas para Aarón
el sacerdote, las vestiduras de sus hijos para que ejerzan el sacerdocio. (Éxodo
31).

2. Yo he llamado. Luego de haber dado instrucciones
detalladas para la construcción del tabernáculo y de sus muebles y utensilios,
y para la preparación de los materiales a emplearse, Dios señaló a los que
debían dirigir la obra. Bezaleel dirigiría y Aholiab sería su ayudante. Sin
duda estos hombres fueron elegidos por su notable talento y por su experiencia
previa. Dios prometió añadir su sabiduría especial a este conocimiento
anterior. Así quedaron habilitados para su tarea, tanto en forma natural como sobrenatural (PP 215; DTG 767; Mat. 13:12).
Dios da dones de sabiduría, conocimiento y habilidad para hacer trabajos seculares,
así como reparte dones espirituales (1 Cor. 12:8).
La iglesia tiene tanta necesidad de hombres del tipo de Bezaleel y Aholiab,
como tiene de hombres tales como Pablo e Isaías. Dios solamente llama "por
nombre" a aquellos a quienes les pide algún servicio especial (Exo. 3:4;
Isa. 45:1-4).
3. Lo he llenado. El Espíritu Santo le impartiría a
Bezaleel "ciencia", es decir información fide digna;
"inteligencia", o sea sentido común para aplicar los conocimientos; y
"sabiduría", o sea discernimiento, buen juicio y discreción.
Además,
recibiría destreza adicional en "todo arte", lo que incluía tanto
pericia como don artístico en su calidad de artífice principal.
4. Para inventar. No sólo tendría el don de crear
diseños, sino también la habilidad de llevar esos diseños a su realización. Si
bien Moisés había recibido instrucciones específicas en cuanto a la
construcción del santuario y de sus enseres, no se había dicho nada acerca de
muchos detalles, tales como la forma de los querubines, los diseños del tejido
y del bordado de los diversos materiales textiles, las formas de los vasos, los
capiteles de las columnas o la fuente.
Mucho iba a depender de la iniciativa, la inventiva, el
gusto y la artesanía de aquellos que estuviesen al frente de la obra.
6. Aholiab. Se infiere por el cap, 38:23 que
Aholiab debía dirigir el diseño y la producción de los diversos materiales
textiles, incluso el tejido y el bordado. Es interesante notar que Hiram, el
principal artista empleado por Salomón para hacer la obra ornamental del
templo, era también descendiente de Dan (2 Crón. 2:13,14).
Sabio de corazón. Todo artista, ya sea poeta, pintor, escultor,
músico o diseñador, debe tener dentro de sí un talento natural sin el cual nunca podrá llegar a la
excelencia. Tales dones deben considerarse como un sagrado depósito recibido de
Dios a fin de ser usados para su gloria y para elevar a la humanidad; no para
la exaltación propia. Si no se logra esto, las grandes habilidades
de una persona pueden no hacer más que contribuir a la depravación moral.
El trabajo manual fue santificado por Dios para la construcción del
tabernáculo. Nuestro Señor dignificó el trabajo físico pasando la mayor parte
de su vida terrena en la carpintería de Nazaret (Mar. 6:3). Pablo se ganaba la
vida trabajando en la confección de tiendas (Hech. 18:1-3). 1CBA