sábado, 19 de agosto de 2023

25. “EN LA NATURALEZA, A LO VALIOSO SE LOS PODA O REFINA”

He aquí que te he purificado, y no como a plata; te he escogido en horno de aflicción. Isaías 48:10.

El Fuego Del Horno no es para destruir, sino para refinar, ennoblecer, santificar. Sin estas pruebas no sentiríamos tanto nuestra necesidad de Dios y de su ayuda. Nos volveríamos orgullosos y autosuficientes.

EN LAS AFLICCIONES que nos sobrevienen deberíamos ver las evidencias de que el ojo del Señor está sobre nosotros, y que se propone atraernos hacia él.

No son los sanos, sino los enfermos, los que tienen necesidad de médico; los que se sienten abrumados más allá del límite de tolerancia Necesitan Un Ayudador.

EL HECHO de que somos llamados a soportar pruebas demuestra que el Señor ve en nosotros algo muy precioso, el cual desea desarrollar.

Si no viese en nosotros algo que puede glorificar su nombre, no dedicaría tiempo a refinarnos.

No nos esmeramos en podar zarzas. Cristo no arroja a su horno piedras sin valor. Lo que él purifica es mineral valioso.

El herrero pone el hierro y el acero en el fuego para saber qué clase de metal es.

EL SEÑOR PERMITE que sus escogidos sean puestos en el horno de la aflicción con el fin de ver cuál es su temple, y si podrá moldearlos para su obra.

Es posible que sea necesario realizar mucho trabajo en la formación de su carácter, y que usted sea una piedra tosca que debe ser cortada en perfecta escuadra y pulida antes que pueda ocupar un lugar en el templo de Dios.

NO NECESITA SORPRENDERSE si con martillo y cincel Dios corta las aristas agudas de su carácter, hasta que usted esté preparado para ocupar el lugar que él le reserva.

Ningún ser humano puede realizar esta obra. Únicamente Dios puede hacerla.

 Y tenga usted la seguridad de que él no asestará un solo golpe inútil.

Da cada uno de sus golpes con amor, para su felicidad eterna. Conoce sus flaquezas y obra para curar y no para destruir.

CUANDO SOBREVIENEN PRUEBAS que parecen inexplicables, no debemos permitir que se eche a perder nuestra paz.

NO IMPORTA cuán injustamente podamos ser tratados, no permitamos que surja la pasión.

AL CEDER a un espíritu de represalia, Nos Perjudicamos a nosotros mismos. DESTRUIMOS nuestra confianza en Dios y contristamos al Espíritu Santo.

Está a nuestro lado un testigo, un mensajero celestial, que levantará por nosotros una bandera contra el enemigo.

Nos rodeará con los rayos brillantes del Sol de justicia. Más allá de eso, Satanás no puede penetrar. No puede pasar este escudo de luz santa.

The Signs of the Times, 18 de agosto de 1909. Ver también Joyas de los testimonios 3:194,204. [240]

AUDIO. https://www.youtube.com/watch?v=TdOTTOdyIZQ&list=PLVsLdOIe7sVsnBRseMSkyoXHPttCi0_gq&index=20&pp=gAQBiAQBsAQB

 

lunes, 14 de agosto de 2023

24. “LA NATURALEZA ES GUIADA Y SOSTENIDA POR EL CREADOR”

Cantad a Jehová con alabanza, cantad con arpa a nuestro Dios. Él es quien cubre de nubes los cielos, el que prepara la lluvia para la tierra. Salmo 147:7,8.

Muchos enseñan que la materia posee poderes vitales. Sostienen que se le impartieron ciertas propiedades y que luego se la dejó actuar mediante su propia energía inherente; y que las operaciones de la naturaleza se llevan a cabo en conformidad con leyes fijas, en las cuales Dios mismo no puede intervenir. Esta es una ciencia falsa, y no está respaldada por la Palabra de Dios.

La naturaleza no actúa por sí misma; es la sierva de su Creador. Dios no anula sus leyes, ni tampoco obra contrariándolas: las usa continuamente como sus instrumentos.

La naturaleza atestigua que hay una inteligencia, una presencia y una energía activa que obran dentro de sus leyes, mediante ellas y por encima de ellas.

Existe en la naturaleza la obra continua del Padre y del Hijo. Dijo Cristo: “Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo”. Juan 5:17.

Dios terminó su obra de la creación, pero su energía sigue ejerciendo su influencia para sustentar los objetos de su creación.

Una pulsación no sigue a la otra, y un hálito al otro, porque el mecanismo que una vez se puso en marcha continúa accionando por su propia energía inherente; SINO que todo hálito, toda pulsación del corazón, es una evidencia del completo cuidado que tiene de todo lo creado, Aquel en quien vivimos y somos.

No es en virtud de alguna fuerza inherente que año tras año la tierra produce sus abundantes cosechas y continúa su movimiento alrededor del sol.

La mano de Dios dirige los planetas, y los mantiene en su puesto en su ordenada marcha a través de los cielos... En virtud de su poder la vegetación florece, aparecen las hojas y las flores se abren... Su Palabra controla los elementos, y por su poder los valles se fertilizan... Cubre de nubes los cielos y prepara la lluvia para la tierra.

Hace a los montes producir hierba... Da la nieve como lana, y derrama la escarcha como ceniza”. Salmo 147:8,16.

A su voz se produce muchedumbre de aguas en el cielo, y hace subir las nubes de lo postrero de la tierra; hace los relámpagos con la lluvia, y saca el viento de sus depósitos”. Jeremías 10:13...

Su solícito cuidado está sobre todas las obras de sus manos. Nada es demasiado grande para que él lo dirija; nada es demasiado pequeño como para que se escape de su atención. 

Historia de los Patriarcas y Profetas, 105-107; The Signs of the Times, 20 de marzo de 1884. [235]

AUDIO. https://www.youtube.com/watch?v=6hmWAvCd1GM&list=PLVsLdOIe7sVsnBRseMSkyoXHPttCi0_gq&index=15&pp=gAQBiAQBsAQB

  

miércoles, 9 de agosto de 2023

23. “EN LA NATURALEZA SE VEN EL AMOR Y LA GLORIA DE DIOS”

Digo: ¿Qué es el hombre para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre para que lo visites? Le has hecho un poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra. Salmo 8:4,5.

Nuestro bondadoso Padre celestial quiere que sus hijos confíen en él como un niño confía en sus padres terrenales. Pero demasiado a menudo vemos a los desalentados y débiles mortales sobrecargados con cuidados y perplejidades que Dios nunca se propuso que llevaran.

Invirtieron el orden; están buscando primero el mundo, y haciendo secundario el reino de los cielos.

Si aún Dios cuida al gorrioncillo que no conoce su futura necesidad, ¿por qué el tiempo y la atención de los seres humanos, que fueron hechos a la imagen de Dios, deben estar completamente enfrascados con esas cosas?

Dios nos ha dado evidencias completas de su amor y cuidado, y sin embargo, cuán a menudo fallamos en discernir la mano divina en nuestras múltiples bendiciones.

Cada facultad de nuestro ser, cada soplo de aire que inspiramos, cada comodidad de la que gozamos, viene de él.

Cada vez que nos reunimos alrededor de la mesa familiar para participar del refrigerio, deberíamos recordar que todo esto es una expresión del amor de Dios. ¡Y vamos a tomar el don y negar al Dador!...

Cuando Adán y Eva fueron colocados en su hogar del Edén, tenían todo lo que un Creador bondadoso podía darles para aumentar su comodidad y felicidad. Pero se arriesgaron a desobedecer a Dios, y por lo tanto fueron expulsados de su hermoso hogar. Fue entonces cuando el gran amor de Dios se nos expresó en un don, el de su amado Hijo. Si nuestros primeros padres no hubieran aceptado el don, hoy la raza humana estaría en la aflicción más desesperada. Pero cuán alegremente aclamaron la promesa del Mesías.

Es el privilegio de todos aceptar a este Salvador, llegar a ser hijos de Dios, miembros de la familia real y sentarse al fin a la mano derecha de Dios. ¡Qué amor, qué maravilloso amor es este!

Juan nos exhorta a contemplarlo: “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios”. 1 Juan 3:1.

A pesar de que sobre la tierra fue pronunciada la maldición de que produciría espinas y cardos, hay una flor en el cardo. En el mundo no todo es tristeza y desgracia.

El gran libro de la naturaleza de Dios está abierto para nuestro estudio, y de él debemos obtener más excelsas ideas de su grandeza y amor y gloria insuperables. The Review and Herald, 27 de octubre de 1885. [230]

AUDIO. https://www.youtube.com/watch?v=CbZuHzqduVY&list=PLVsLdOIe7sVsnBRseMSkyoXHPttCi0_gq&index=10&pp=gAQBiAQBsAQB