Este Es El Mensaje
Que Hemos Oído De Él, Y Os Anunciamos: Dios Es Luz, Y No Hay Ningunas Tinieblas
En Él. (1 Juan 1:5).
"Comentarios
De Una Semana De Oración"
ANTES DE LA CAÍDA
DE ADÁN, ni una sola nube gravitaba sobre la mente de nuestros primeros padres
para oscurecer su percepción clara del excelso carácter de Dios.
ESTABAN perfectamente de acuerdo con la voluntad del Señor.
UNA preciosa luz, la luz de Dios, los rodeaba.
LA NATURALEZA era su libro de texto.
EL SEÑOR LOS INSTRUYÓ
en relación con el mundo natural y dejó con ellos ese libro abierto para que
contemplaran la belleza en cada objeto en el cual posaran sus ojos. DIOS
VISITABA a la santa pareja y les enseñaba por medio de las obras de sus manos.
LAS BELLEZAS DE LA
NATURALEZA constituyen una expresión del amor de Dios hacia las inteligencias
humanas.
EN EL JARDÍN DEL EDÉN la existencia del Eterno quedó demostrado en los elementos de la naturaleza que rodeaban a nuestros primeros padres.
CADA ÁRBOL PLANTADO en el
jardín les hablaba, diciendo que las cosas invisibles de Dios eran claramente
visibles, siendo entendidas por las cosas que fueron hechas, aun su eterno
poder y divinidad.
PERO, aunque se
puede discernir a Dios en la naturaleza, ello no proporciona ningún argumento
sólido en favor del conocimiento perfecto de Dios revelado en ésta a Adán y a
su posteridad después de la caída.
LA NATURALEZA
podía transmitir sus enseñanzas al hombre en su inocencia; pero el pecado y la
transgresión acarrearon plagas a la naturaleza e interfirieron entre ésta y la
naturaleza de Dios.
SI EL HOMBRE nunca hubiera desobedecido a su Creador, Si Hubiera permanecido en su estado de perfecta rectitud, podría haber comprendido y conocido al Señor.
PERO CUANDO DESOBEDECIÓ, dio prueba de que creía las palabras de un apóstata antes que las del Señor. . .
ADÁN Y EVA escucharon la voz del tentador, y pecaron contra Dios.
LA LUZ, VESTIDURA de la
inocencia celestial, se apartó de estas almas afligidas y engañadas, y al
perder el ropaje de la inocencia ellos mismos atrajeron hacia si el oscuro
manto de la ignorancia de Dios.
LA LUZ CLARA Y
PERFECTA que los había circundado hasta ese momento iluminaba todo aquello a lo
que ellos se acercaban; pero desprovistos de la luz celestial, la descendencia
de Adán ya no pudo descubrir el carácter de Dios en sus obras creadas.
SIN EMBARGO, después de la caída, la naturaleza no fue el único maestro del hombre. CON EL FIN de que el mundo no permaneciera en tinieblas, en una noche espiritual eterna, EL DIOS de la naturaleza necesitaba encontrarse con el hombre en Jesucristo.
EL HIJO DE DIOS vino al mundo como una revelación del Padre.
EL ERA "aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre".
LA LECCIÓN MÁS
DIFÍCIL Y HUMILLANTE que el hombre tiene que aprender, si es guardado por el
poder de Dios, es su propia ineficacia al depender de la sabiduría humana, y el
fracaso seguro de sus propios esfuerzos por leer correctamente en la
naturaleza. ATO 196/EGW/MHP
AUDIO.
https://www.youtube.com/watch?v=IjXq-k2Tfkw&list=PLVsLdOIe7sVsl7BOhqkfsBrPJMM5eRtyX&index=3
(Manuscrito
86, del 3 de julio de 1898, "Comentarios de la Semana de
Oración"). 197
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